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Miami Marlins, la divina tragedia: segunda parte

 

Luego de varios años de frustraciones y fracasos deportivos de los Marlins, pasando por el controversial proceso de construir un nuevo estadio y luego de una verdadera tragedia con la muerte del lanzador franquicia José Fernández, el dueño Jeffrey Loria había tenido suficiente. A principios de 2017 se confirmaron los rumores y se conoció oficialmente que la franquicia estaba a la venta. El equipo al cual se le había construido un nuevo y moderno estadio inaugurado hace apenas 5 años y contaba en su historial con 2 títulos de Serie Mundial, había sido evaluado por la prestigiosa publicación Forbes como el club #25 en las mayores en 2017 con un valor de US$940 millones con un porcentaje de deuda del 22% y volumen de ventas por US$206 millones con pérdidas por operaciones de US$2.2 millones .

Los reportes iniciales hablaban de un precio de venta de US$1,700 millones lo que representaba un 80% por encima de la evaluación de Forbes. A lo largo del proceso varios grupos de inversionistas entre los cuales siempre sobresalió el interés de la familia Kushner, quienes estuvieron a punto de cerrar la venta, mas el acuerdo no se concretó debido a complicaciones políticas y posibles alegaciones de tráfico de influencias que convertirían a Loria en embajador de Francia. Otras figuras del ámbito político como el ex-gobernador de Florida Jeb Bush y el Tagg Romney, hijo de quien fuese candidato presidencial Mitt Romney y otros grupos de financistas también se mostraron interesados, pero dado el interés del dueño por salir con el mayor precio de venta posible, la fase final constó de las ofertas del magnate Jorge Mas, establecido en el sur de la Florida y la figura que había estado merodeando la posibilidad de compra desde un principio, el futuro miembro del Salón de la fama, “el capitán” Derek Jeter.

Esta vez apoyado por la solvencia del magnate Bruce Sherman, Jeter lograría el objetivo que había comunicado le gustaría cumplir una vez finalizada su carrera y forma parte del grupo de dueños de un equipo ligamayorista. La puja estimada en US$ 1,200 superó a la de Jorge Mas y la venta fue concretada el 2 de octubre de 2017 luego de casi un año de idas y vueltas, el proceso fue llevado a cabo. El histórico ex-jugador  de los Yankees habría querido ser la persona en control pero debido a su poca inversión en comparación con el resto del grupo, reportada como apenas un 4%, grandes ligas no estuvo de acuerdo, y se señaló a Sherman, quien es el dueño mayoritario con una inversión cercana a los US$400 millones; sin embargo, el mismo decidió nombrar a Jeter CEO de la empresa teniendo control absoluto sobre las operaciones de beisbol.

Esto tenía sentido bajo la premisa de que Jeter había sido el catalizador quien hizo los esfuerzos para reunir los fondos e inversionistas necesarios para hacer realidad la adquisición y debido a su legendaria carreracomo jugador, sería la persona indicada para llevar las riendas de la organización. Su alto rendimiento a lo largo de 20 temporadas en las cuales tuvo 14 apariciones en el juego de estrellas, 5 títulos de Serie Mundial, múltiples reconocimientos individuales y ganancias por salarios superiores a los US$265 millones. Jeter se ganó un importante sitial en la consideración de los fanáticos del beisbol en general, y su impecable manejo de imagen lo convirtió en una de las figuras más potables como embajador del juego.

Recientemente se dio a conocer en el Miami Herald que durante el proceso de captación de inversionistas, se presentó un plan de negocios apodado “Proyecto Wolverine”, en referencia a la Universidad de Michigan, estado natal de Jeter. En el proyecto, se estima que, con la nueva directiva, los Marlins tendrían considerables ingresos al aumentar tanto la asistencia al parque, como los auspicios corporativos y el contrato de derechos de televisión. El proyecto, establecía una nómina por debajo de la media de la liga durante 3 años, y un aumento considerable en el presupuesto a partir del 2021

Sin embargo, una vez a cargo de los Miami Marlins, una serie de decisiones cuestionables que han estado en la palestra, le han generado dudas a más de uno sobre la factibilidad de Jeter a la cabeza del equipo. Algo que es preciso aclarar, y para ello se puede buscar referencia en el articulo anterior, es que los Marlins son una de las franquicias más sufridas de las grandes ligas, mucho de ello tiene que ver con las acciones de la gerencia previa y en muchos casos inexplicables situaciones en las que se han encontrado.

Jeter trajo a la ciudad una inyección de esperanza y confianza de que se podría llegar a buen puerto con un grupo liderado por un jugador de características legendarias y desde el “vamos” él mismo informó que una serie de medidas impopulares eran necesarias para sacar a flote a la organización. Dada las condiciones de la venta, era comprensible que los recortes de presupuesto fueran la prioridad inicial para el grupo directivo. Sin embargo, el despido de Tony Perez, Jeff Conine, Jack McKeon y Andre Dawson tuvo una resonancia inicial negativa antes de que la venta fuera aprobada por las Grandes Ligas. La posterior noticia de que el scout Marty Scott, enfermo de cáncer, había sido despedido mientras se encontraba en el hospital empeoró la percepción que se tenía hasta el momento, dado el pobre trato que parecía recibir el personal.

Hay que reconocer que el contrato de Giancarlo Stanton era una locura por diversos motivos, garantizar más de 300 millones a lo largo de 13 años es algo nunca antes visto. Si le sumamos que se trata de un jugador propenso a lesiones que hasta el momento no había desarrollado todo su potencial y con alta probabilidad de convertirse en un jugador unidimensional, no tendría razón de ser para un equipo de la liga nacional. Era lógico que Stanton fuera movido y debido a las características del contrato los Marlins no tenían una posición ventajosa a la hora de la negociación, ya que en caso de recibir un paquete de prospectos “Grado A” tendrían que asumir una porción considerable del salario del jugador a quien se le adeudaban US$295 millones. El haberlo cambiado a los Yankees no se puede criticar alegremente, asumiendo solo US$30 millones del salario y recibiendo a Starlin Castro, Jorge Guzmán y José Devers. El propósito de deshacerse de la mayor parte del contrato de Stanton se cumplió satisfactoriamente, y a pesar de que los prospectos adquiridos no tenían alta consideración en la finca de los Yankees, cuentan con herramientas que pueden proyectar jugadores regulares en Grandes Ligas, además de recibir a un jugador establecido quien había sido electo al uego de estrellas en 2017 como Starlin Castro.

A parte la previsible transferencia de Stanton, los Marlins ya con Jeter a la cabeza, cambiaron a Dee Gordon a los Marineros de Seattle y a Marcel Ozuna a los Cardenales de San Luis, ambos jugadores de calibre todos estrellas y quienes gozaban de una gran popularidad entre los fanáticos. Más allá de estrategias razonables que puedan justificar dichas transacciones, el partir caminos con Gordon y Ozuna, aparenta ser el inicio de una realidad que aterra a los fanáticos del sur de la florida, una “desmantelación” del equipo, y eso es algo que trabaja en contra de los objetivos que supuestamente llevarían a cabo los Marlins de acuerdo al “Proyecto Wolverine”, paso a explicar.

Los peces han sido uno de los equipos menos rentables de las Grandes Ligas, la asistencia en el Marlins Park ha sido de las últimas de la liga y exceptuando la temporada inaugural de 2012 no ha llegado a 2 millones en ninguna temporada. En los 6 años el parque presenta asistencia promedio de 1,775,783 la quinta peor entre todos los estadios. Actualmente también tienen la menor remuneración por derechos de televisión gracias al contrato firmado en 2006 por 15 años y US$270 millones, el equipo continuará recibiendo nada más que US$20 por las próximas 3 temporadas. El patrocinio y los auspicios corporativos no parecen ver a los Marlins como una marca a la cual aferrarse, ya que no se ha logrado cerrar un acuerdo por los derechos del nombre del estadio en más de 6 años.

Con esto dicho vemos que los detalles del “Projecto Wolverine” estima aumentos progresivos y exponenciales en las ganancias del equipo durante las próximas 4 temporadas, a pesar de las pérdidas reportadas por $US2.2 millones; a la hora de atraer inversionistas se presentaron las siguientes proyecciones:

2018 2019 2020 2021
US$68 MM US$10 MM US$15.8 MM US$22 MM

De todas estas proyecciones la más realista parece ser la de 2018, cuando todos los equipos recibirán la suma de US$50 millones por concepto de la venta de BAMTech la compañía subsidiaria de MLB advanced media que se encarga de las transmisiones “Vía steaming” y ha sido adquirida por Disney/ESPN. El hecho de no tener a Stanton en nómina, representa un desahogo en los libros contables y favorece al optimismo para el 2018. Sin embargo, no parecen haber muchos motivos de optimismo más allá de esta temporada por una razón en específico, la asistencia.

La asistencia en el Marlins Park durante el 2017 fue de 1.6 millones, de la cual solo la mitad fue por entradas vendidas, Jeter ha hecho una agresiva proyección para los próximos 3 años.

Año 2017 2018 2019 2020
Ventas en US$ US$30 MM US$37.5 MM US$40.6 MM US$45.8 MM
Tickets pagos 820 K 1.1 MM 1.2 MM 1.35 MM

El incremento en las ventas de boletas de 2017 a 2018 es improbable para decir lo mínimo. El haber cambiado a las principales figuras del equipo, teniendo planes de mover también a Christian Yelich y J.T. Realmuto han cuanto menos decepcionado a la fanaticada de Miami y es impensable que en el 2018 verdaderamente haya más fanáticos en los asientos que en 2017. El enojo de los parciales se suma a años de decepciones por parte de las diferentes administraciones del equipo, la intercesión de las Grandes Ligas en el caso de Loria negarse a invertir, le hizo sentir la seguridad a la comunidad que, una vez construido el estadio, tendrían a un equipo competitivo que no se desarticularía por motivos financieros, mas está sucediendo de nuevo y no parece haber quien defienda a la abatida fanaticada de la ciudad del sol.

En entrevista con Dan Le Batard el comisionado Rob Manfred fue duramente cuestionado por permitir la venta de la franquicia a un grupo que inmediatamente cambiaría  las principales piezas del equipo eliminando cualquier posibilidad de competir. El comisionado se defendió asegurando que no le corresponde dictar los movimientos de jugadores de ninguno de los equipos y lo que buscan confirmar es el compromiso de un grupo para crear una franquicia competitiva en el largo plazo. Informó que los equipos son libres de usar los US$50 millones de la venta de BAMTech según mejor consideren, lo que posibilita remunerar a los inversionistas como indicaba el “Proyecto Wolverine”. De la misma manera el comisionado aseguró que cualquier fanaticada estaría feliz de intercambiar lugar con los Marlins por los 2 títulos de Serie Mundial que ha festejado la ciudad. No cabe duda de que el la oficina del comisionado hizo un pobre esfuerzo en inducir el camino que tomaría la franquicia o con “el largo plazo” se refieren a que entienden que confían que los próximos años mediocres serían seguidos por un periodo de éxito, como ha sucedido con Cachorros de Chicago y Astros de Houston.

Verdaderamente no hay mucho que reprochar desde el ámbito deportivo, ya que la situación heredada por la actual directiva, requería de una reconstrucción total de la organización, sin embargo, los pasos tomados por Jeter y compañía hacen lucir muy poco probable la capacidad de cumplir con las proyecciones de su plan de negocios, de ser así, ¿por qué vender un proyecto de ganancias progresivas cuando no se planea crear las condiciones favorables para atraer dichos ingresos? Las contradicciones entre lo planificado y lo ejecutado parece indicar que los asesores de negocios contratados por Jeter, no entienden como funcionan los negocios deportivos; o el mismo Derek Jeter no consigue balancear la proyección económica con los pasos a seguir para recomponer el pobre historial de decisiones en el ámbito de beisbol en el sur de la Florida, a pesar del éxito adquirido con 2 títulos de Serie Mundial.

Erick Cabrera

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