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Miami Marlins:La divina tragedia (1ra parte)

 

 Casi como si se tratara de un asunto metafísico, muchos pasajes de la historia de los Marlins de Miami (Otrora de Florida) han sido inexplicables y por momentos hasta bizarros. Siendo una de las franquicias más controversiales desde su llegada a las Grandes Ligas en 1993. Durante la temporada muerta han estado en la palestra del “universo MLB” quizás por todas las razones equivocadas. El proceso de venta y la consecuente desarticulación del line up titular, es una más en la larga lista de decepciones que han acompañado a lo largo de los años a la fanaticada del sur de la Florida, constantemente maltratada por la industria del beisbol, con implicaciones que van más allá del entretenimiento deportivo que pueda presentar el equipo en el terreno de juego.

 La relación lucía idílica cuando en 1997los peces se convirtieron en la franquicia que más rápido ganaron una serie mundial cuando lo consiguieron en su quinta temporada (Arizona lo consiguió en su cuarto año en 2001). Pero todo se tornó rápidamente en pesadilla cuando el dueño original Wayne Huizenga ordenó una drástica reducción de presupuesto alegando pérdidas millonarias. Lo que inicialmente era un recorte de personal con el cual partieron los principales jugadores del equipo campeón, se convirtió en una desvinculación total del propietario, concluyendo la venta de la franquicia al inversionista John W. Henry a inicios de 1999. A partir de este momento, veríamos un punto de quiebre en la historia de la organización para los años venideros.

 La directiva de los Marlins de la Florida empezó a comportarse como un equipo de mercado pequeño, aún cuando su mercado es el público de una gran ciudad con una alta población cubano-americana de gran gusto por el beisbol; y más aún habiendo ganado una serie mundial poco tiempo antes, no hubo manera de capitalizar esos factores en el ámbito de los negocios. Estas fueron las primeras señales del poco interés de las Grandes Ligas como institución por mantener satisfecha a la afición de Miami, al permitir el uso de la franquicia como un ente meramente comercial sin intención de competir. La franquicia sería usada como moneda de canje, cuando Henry, prescindió de los derechos de propiedad en su intento por adquirir a los Medias Rojas de Boston. Es así como en la redistribución, el hasta entonces dueño de los Expos de Montreal, Jeffrey Loria se hizo del equipo.

En otro de los eventos inexplicables, cual si fuera un acto de la divina providencia, en el 2003, la segunda temporada de Loria, un joven equipo liderado por Iván Rodríguez, casi como una broma del destino, despacharon a Gigantes, Cachorros y Yankees para obtener su segundo título de Serie Mundial. Tras presentar competencia en 2004 y 2005 una vez más se dio la orden de recortar el personal, y tras varias temporadas con la nómina más baja de Grandes Ligas, los escamosos cerraron filas al cambiar a Miguel Cabrera antes de perderlo en la agencia libre, renunciando así a toda posibilidad de competencia inmediata.

Años de miseria con el equipo de menor presupuesto y fungiendo como la finca de los otros 29 equipos al no poder retener sus jugadores al llegar a la agencia libre ni poder atraer al talento disponible; los Marlins se mantuvieron alejados de los primeros lugares, y los fanáticos se mantuvieron alejados del estadio. Es preciso apuntar que la fanaticada de Miami ha demostrado mucho más compromiso y fidelidad de lo que la percepción general le atribuye. A pesar de estar constantemente entre los últimos lugares de asistencia, es algo comprensible tratándose de un equipo que había renunciado a ser competitivo y jugando en un estadio de fútbol americano sin las condiciones óptimas para el beisbol. A pesar de tener una baja asistencia, que no es un tema menor, cuando se le han dado razones la población ha estado ávida de ver beisbol de Grandes Ligas.

Esta avidez fue clave en los próximos pasos que tomó Loria al frente de la franquicia, quien aprovechó la situación negativa generada por la falta de un estadio y alegando constantes pérdidas, el magnate argumentó que la única manera de solucionar la calamitosa situación era construyendo un nuevo y moderno estadio. Viéndose acorralado por la oficina del comisionado que veía al dueño recibir sus dividendos de las ganancias colectivas sin intenciones de invertir en el equipo para hacerlo competitivo. Casi a modo de extorsión, Loria se comprometió a financiar los esfuerzos por buscar ganar en el terreno, solo si la municipalidad construía el tan deseado estadio con el uso de fondos públicos, a riesgo de mudar la franquicia si otra ciudad le ofrecía al magnate lo que el condado y la municipalidad de Miami no le otorgaba, dejando así a la “Ciudad del sol” en peligro de quedarse sin un equipo de Grandes Ligas.

Tras tensos debates de carácter político cuyos detalles no pertenecen a este contexto, la construcción del estadio se aprobó con presupuesto superior a los US$ 600 millones (80% vendrían de fondos públicos). Una vez construido el estadio, Loria no tuvo opción más que impactar el mercado de agencia libre y así lo hizo al fichar a José Reyes y Mark Buehrle. Con el entonces prometedor prospecto Mike (ahora Giancarlo) Stanton se cumplía al menos con las intenciones, y presentaba a un equipo que buscaría mínimamente la clasificación a través de un puesto comodín.

El estadio se inauguró en el 2012 pero un pobre arranque, más las controversiales declaraciones del recién adquirido manager venezolano Ozzie Guillén cambiaron totalmente el panorama en el para los ahora Marlins de Miami. A fin de año, las flamantes incorporaciones estaban rumbo a Toronto, tras concretarse un mega cambio con los azulejos que involucró 12 jugadores y representó una nueva decepción para los fanáticos. Esta vez, el equipo se desmantelaba sin haber ganado, y justo después de estrenar el flamante nuevo estadio.

La cúspide de la tragedia llegó con la inesperada muerte del lanzador cubano José Fernández. Cortando así los bríos del equipo que se renovaba con estrellas como Dee Gordon, Marcel Ozuna y Giancarlo Stanton. Cuando parecían rearmarse y lucían cerca de volver a buscar ser un equipo ganador, la muerte de Fernández, quien llenaba el estadio de gente que solo quería verlo lanzar extinguió las ilusiones de todos los que siguen el equipo. Tan solo un año después Jeffrey Loria confirmaba los rumores al hacer oficial la noticia: Los Marlins de Miami estaban a la venta.

En la próxima entrega nos sumergiremos en los detalles de esta venta y el rumbo que toma la historia de los Marlins que parece seguir siendo una tragedia que va de mal en peor.

Erick Cabrera

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